¿Qué hacer cuando terminas el borrador de tu novela?

Me llamo Rosa Moreno Matellanes y soy escritora novel. Desde que terminé el borrador de mi, hasta ahora, única novela, la vida me ha cambiado en 360%.

Hace ya algunos años decidí lanzarme a la aventura de escribir. Siempre me había gustado leer, y me rondaba por la cabeza la idea de plasmar en papel lo que quería contar pero, me auto convencí de que eso no iba a ser posible. 

Cada vez que pasaba por las estanterías de bibliotecas y librerías me decía a mí misma que me encantaría que mis libros estuvieran allí, entre todos aquellos.  Pero yo misma me detenía. ¿Qué era lo que me frenaba? Pues, el hecho de que:

·      No había escrito de manera profesional en la vida

·      No había asistido a ningún curso de literatura

·      No sabía nada de este mundillo

·      No creía que pudiera estar a la altura de redactar un buen libor o de contar una historia interesante

Podría seguir enumerando cosas por las que yo no creía posible escribir. Sin embargo, prefiero quedarme con lo que sí me impulsó para hacerlo. Un día, alguien que conocía y que no tenía formación literaria, decidió escribir un libro. No era una novela y tampoco era un libro muy largo, pero ella se lanzó y lo hizo. Ese hecho, me hizo pensar que si todo lo que me estaba diciendo a mí misma sobre no poder escribir eran motivos ciertos o simples excusas. 

Escribir, escribir, escribir…

Le di muchas vueltas a la cabeza, pero un tarde, cogí boli y cuaderno y me puse a escribir . Así es, me puse a escribir sin más, tumbada en la cama a la hora de la siesta. Ese día cambié mi lectura de sobremesa por la escritura. Desde entonces las combino porque yo, al igual que muchos de vosotros, no puedo vivir sin leer. 

En fin, seguí escribiendo en medio del caos que era mi vida en esos años en los que no sólo me mudé de ciudad y de país, sino también de continente.  Las palabras que salían de mi cabeza y de mi corazón fueron un bálsamo para esos momentos difíciles. Seguí tecleandoinvestigandodocumentándome y así después de unos años (ya que al principio no escribía a tiempo completo y tenía otro trabajo y miles de cosas en la cabeza), terminé el borrador de mi primera novela en medio de una pandemia en abril del 2020.

Estaba pletórica, alucinada de que YO hubiera podido terminar una novela. Error, para nada estaba terminada. Pero, bueno, yo pensaba que sí en ese momento (dejadme ese instante de gloria). 

Me lancé a internet para leer sobre que tenía que hacer para seguir con el proceso y me topé con cientos de blogs, links, consejos, guías que me volvieron loca. Es verdad, que mucha de la información que obtuve fue muy interesante y me ayudó mucho pero era abrumador ver todo lo que había ahí fuera y todo lo que yo tenía aún que aprender y por hacer…

No has terminado. Toca corregir

Me armé de valor e intenté, en la medida de mis posibilidades, discernir entre lo que me resultaba más útil, atrayente y accesible para mí.  Y antes de decidirme a dar ningún otro paso entendí que tenía que corregir mi novela. La imprimí en papel y me preparé con un bolígrafo rojo. ¡Madre mía! casi cuatrocientas páginas que tenía que volver a releer. Reescribí algunas partes, no os creáis, pero tampoco me atrevía a cambiarle muchas cosas. Revisé ortografía, errores de sintaxis etc. pero yo no soy filóloga sino historiadora así que tenía claro que debía pedir ayuda. 

Os dejo aquí el link a un artículo del blog de Celia Ariascómo corregir una novela.   Tal vez os queráis pasar y echarle un vistazo.  A mí me resultó de utilidad. 

Me enfoqué en blogs de personas, más expertas que yo, y que podían ayudarme en el proceso de la corrección y decidí que necesitaba un corrector profesional. Incluso aprendí que había varios tipos de correcciones, la de estilo y la ortotipográfica principalmente.

Pedí muchos presupuestos y, tuve que hacer muchas cuentas, a ver si podía pagarme un corrector profesional pero ¡gracias a Dios!, el universo puso en mi camino el blog de Abril Camino.  Allí, Abril mencionaba a Érika Gael y me puse en contacto con ella. Pero el destino quiso que Erika, estuviera muy ocupada en ese momento y no pudiera ayudarme tan pronto como yo quería. Volví al blog de Abril y me encantó su frescura, su manera de comunicar, sus consejos y decidí que le escribiría. Ella ha sido el ángel de la guarda que me ha guiado. Además de corregir mi novela (por un precio bastante razonable) y hacer un trabajo excelente, Abril no me ha soltado de la mano. Siempre está ahí para contestar mis preguntas y compartir su sabiduría sin pedir nada a cambio. 

En otra entrada os hablaré de la corrección profesional. Ahora, os invito a que os lancéis a ver otros blogs, preguntad y pedid ayuda. Seguro que vais a encontrar a mucha gente ahí fuera dispuesta a echaros una mano con sus servicios o simplemente contestando vuestras preguntas. 

En este blog seguiré contando mis experiencias y mis hallazgos y los compartiré con vosotros por si os pueden servir de algo.

Si tenéis comentarios o preguntas os invito a que os suscribáis y que compartáis conmigo vuestra experiencia. 

¡Nos leemos por este mundo virtual!

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